Castañeda y su comedia del arte en tres actos

Política

Marzo de este año (2015) podría ser recordado como el mes en el que nuestro alcalde, Luis Castañeda Lossio, puso en marcha una elaborada estrategia para perpetuar su discurso político en el poder. Más que su victoria en las elecciones del año pasado, es su relación con el ámbito del arte el que deja entrever de qué forma trata de construirse una identidad política acorde a los tiempos que vienen. En una comedia de tres actos, Castañeda ha lanzado tremendos golpes a la problemática del arte en la ciudad de Lima.

Primer acto: mandó a borrar, con pretextos ya desmantelados, una serie de murales callejeros que fueron comisionados (no todos) por la gestión de Susana Villarán. La acción incluía un relato lleno de motivos que parecen sacados de un manual de propaganda: lucha contra el terrorismo, conservación del orden y la tradición, protección del patrimonio, etc.

Segundo acto: el anuncio de que se realizaría la famosa feria “Mistura” en el Parque de la Exposición, hecho que afecta seriamente la reapertura del Museo de Arte de Lima (MALI). Ahora el relato es: “Gastronomia peruana vs institucionalidad artística”. La gastronomía, en nuestro país, es uno de los caballos de batalla del relato del progreso neoliberal y, en este caso, se enfrenta a un discurso sobre el arte institucional que no parece ser considerado patrimonio cultural ¿acaso el Parque de la Exposición merece menos cuidado que los murales del centro histórico?.

A esto le sumamos que el ataque al MALI es también un mensaje para la gestión anterior que aprobó una adenda en el comodato con el Patronato del MALI para seguir ampliando las instalaciones.

El tercer acto fue la firma de un “acuerdo” entre la asociación CREE Perú, el Grupo El Comercio y la Municipalidad de Lima para que esta última brinde su apoyo a la Feria Internacional “Art Lima”. Relato: “yo apoyo al arte rentable”.

En tres dolorosos actos Castañeda trata de configurarse como gestor cultural. Aunque no lo crean, incluso el acto de borrar arte puede ser entendido como una forma de promoción de una noción de estética: la del orden y progreso. Esto ya lo confirmó Fernando de Szyszlo con su macabra elocuencia.

El primer acto, el borrado de los murales, es el que mayor resistencia ha generado y lamentablemente su objetivo parece estar muy cerca de cumplirse. Buena parte de la respuesta progresista ha consistido en estallar de indignación (fundada, sí) y mucho de la furia se ha desviado en la dirección equivocada. Castañeda sostiene este acto en la suposición de que su “voto” (y aprobación) proviene de un sector de la población que prefiere “cemento” en detrimento de la “política cultural”. Castañeda (al igual que Keiko, Alan y PPK) considera que su votante es ignorante y mediocre. El triunfo de Castañeda es haber logrado que buena parte de sus opositores piense lo mismo. Ante semejante imagen que nos hacemos del “otro” (el que vota por Castañeda), no queda otra más que resistir y proteger nuestros breves triunfos. Mueren la política y el vínculo. Muere la reflexión sobre si la política cultural de Susana Villarán fue realmente tan buena como ahora la imaginamos (está de más decir que fue “la mejor que hemos tenido” si nunca hemos tenido nada).

El segundo y el tercer acto tienen, en cambio, mayor especificidad. Son quizá más complejos para digerir y articular como parte de una misma estrategia. Para esto basta con comparar lo que sabemos y creemos de las instituciones que han sido afectadas y beneficiadas. Por un lado está el MALI (cuyo patronato funciona hace más de medio siglo), la institución artística más importante de nuestro país, y por el otro, Art Lima (funciona desde el 2013), una feria internacional de arte que tiene como principal objetivo posicionar a nuestra ciudad dentro del circuito neoliberal de compra y venta de objetos artísticos. Es decir, ponernos ahí donde se mueve el dinero en el mundo del arte.

¿Pero qué tiene que ver Castañeda con Art Lima? sospecho que nada. Dudo que sea un actor necesario para el desarrollo de una feria privada de arte contemporáneo que se organiza desde el 2013 en la Escuela Superior de Guerra del Ejército del Perú. La propia directora general afirma que es un trabajo de todo un año por lo que resulta meramente simbólico que se firme un “acuerdo” a pocas semanas de su inauguración. Art Lima ha decidido aceptar ser el aparato simbólico de Castañeda para antagonizar frente a un importante grupo de personas (muchas de ellas artistas) que le reclaman retomar el camino planteado por Villarán. Art Lima se ha convertido, voluntariamente, en propaganda de Castañeda y su partido.

El mensaje es fuerte ¿creen ustedes que algún artista se encuentra en la posibilidad de renunciar a su galería para “deslindar” frente al mensaje que manda la feria? yo pienso que sería incluso injusto considerarlo siendo Lima un campo tan poco desarrollado. Lo que hace Castañeda es apelar a la relación desigual que existe en el campo del arte limeño (global, en realidad) para poner a los artistas en contradicción dolorosa. El propio Christian Bendayán, miembro de CREE Perú y quien en su muro de Facebook (no soy su amigo y no tengo que serlo para ver algunas de sus publicaciones, ojo) ha compartido algunas críticas a Castañeda, debe encontrarse en un momento de reflexión bastante complejo.

Castañeda escoge astutamente. Opta por el acto efímero empoderado por el dinero (Art Lima y Mistura) para enfrentarse a una idea de arte institucional y de largo plazo (MALI y los murales). Su elección es brutalmente neoliberal en práctica y discurso.

Nuestra respuesta, en cambio, es aún superficial y performativa. Son buenos los actos públicos de resistencia que se plasman en los murales borrados, pero no bastan. Lo que hace falta es entender y apostar por una idea de arte que unifique en lugar de separar. Que no constituya élites morales, que no se sostenga solo en mensajes reactivos. Es necesario estudiar, conocer y emprender proyectos a largo plazo que no giren en torno al mercado neoliberal, ni dependan exclusivamente de un estado neoliberal. Seguro es cierto que Lima Quiere Cultura pero ¿a quién debemos pedirla?

Existen en Lima varios proyectos pensados a partir de la autogestión y autoorganización. Existen plataformas y espacios manejados por artistas con propuesta y discurso. Es cosa de pensar en cómo pueden vincularse y, en especial, cómo podemos salir de la burbuja en que vivimos en busca de las audiencias que aún desconocemos, ninguneamos e incluso tildamos de ignorantes.

Por Carlos Zevallos Trigoso

Lista de artistas que se han retirado de Art Lima: Alfredo Márquez, Eduardo Tokeshi, Claudia Coca, Susana Torres, Ramiro Llona, Fernando Bryce (se retira aunque no participa directamente), Katherinne FiedlerIshmael Randall Weeks, Miguel Andrade Valdez, el colectivo Versus PhotoRicardo Córdova, María Fe Florez–Estrada, Valeria Ghezzi, Mónica González Tobón, Jessica Schneider y Jean Paul Zelada.

Lista de galerías que se retiran: Revolver, Gonzalez y Gonzalez, Galería Forum, 80m2 Livia Benavides, La Galería,

También la librería inestable ha anunciado que se retira de la feria.

Actualización: mientras escribía este comentario apareció en FB un comunicado del artista Alfredo Márquez que anuncia su retiro de la feria Art Lima. Márquez iba a participar en una sección denominada “Project Rooms”. La declaración de Márquez es contundente, tiene ya más de mil likes y ha sido compartida más de cuatrocientas veces en Facebook. En las próximas horas se polarizará aún más el medio y es momento para que los artistas que participan en Art Lima hagan un balance costo/beneficio respecto a su participación en dicha feria. No creo que sea tan fácil como decir que quienes no se retiran de la feria son “complices”, más bien, la situación podría ser testimonio de un gremio desarticulado y poco solidario. Se trata de un campo de luchas (como planteaba Bourdieu) dónde se hará evidente la tensión que existe en el flujo de capitales simbólicos, financieros y sociales en torno al campo del arte.

Actualización 2: Según Diario 16 y el regidor Hernán Núñez, el convenio firmado entre Art Lima y la Municipalidad de Lima sería ilegal por no haber pasado por el Consejo.

Actualización 3: Ayer, muy cerca a la media noche, la organización de Art Lima hacía pública su decisión de romper el convenio con la Municipalidad de Lima de Castañeda Lossio. Momentos antes Christian Bendayan publicaba en el FB un comentario personal que parecía ser la antesala de dicha decisión (Curiosamente, este mensaje de Bendayan fue compartido por algunos de los artistas que renunciaron, no sucedió lo mismo con el comunicado de Art Lima). 

Como bien señala Max Hernández Calvo en su blog, el comunicado está lleno de problemas de forma y fondo.

El artista Alfredo Márquez, el primero en renunciar a Art Lima, ha anunciado que sigue firme en su decisión de no participar en Art Lima.

Actualización 4: Como se han ido dando dando las cosas, todo parece indicar que Art Lima no ha hecho más que aplicar un protocolo de manejo de crisis, con lavada de cara y sacada de cuerpo . Luego de la actitud tímida de su comunicado, el grupo el Comercio (Coorganizador del evento) lanza a través de su medio Perú21 una nota titulada “Art Lima: Artistas desean volver a la feria tras deslinde con Luis Castañeda“. En esta nota, entre otras perlas, el director artístico de Art Lima, Christian Bendayan, dice lo siguiente: “Hay interés de varios artistas en volver (a Art Lima). Pero no puedo decir quiénes son, es información confidencial que los puede comprometer. Si algunos artistas no regresan, se invitará a otros. Nuestro deseo es que los artistas que inicialmente se fueron ahora regresen”.

Actualización 5: Los artistas visuales Raimond Chaves y Gilda Mantilla, ambos representados por la Galería Revolver, se encuentran circulando un comunicado a la opinión pública donde hacen expreso su rechazo a la feria Art Lima. Cito: “Art Lima arrastra desde sus orígenes, además del actual conflicto, una serie de asuntos no resueltos de manera satisfactoria que como miembros de la comunidad artística nos hacen dudar de su trayectoria e intenciones. Así como consideramos, como mínimo, cuestionable celebrar un evento cultural en un recinto militar teniendo en cuenta el pasado reciente del país, todavía recordamos el cierre en falso y el mismo tipo de declaraciones tergiversadoras que rodearon el caso de censura de la obra del artista Alan Carrasco en la primera edición de la feria.”

*Fuente de la foto de portada


  • Gonzalo de Cesare

    Una buenísima perspectiva acerca de esta telenovela,diría tragicomedia en 3 actos…actos simplones, con una trama poco desarrollada demostrando la superficialidad del personaje principal, su falta de capacidades pero al mismo tiempo su arrogancia y prepotencia creyendo que tos@s alrededor sólo miran y no tienen opción…quizás por eso de que “roba pero hace obra” que según algunos lo llevaron a este ser a ser el personaje principal. Buena también la analogía respecto al macabro plan confrontar el caballito de batalla de Marca Perú con el Arte que poco o casi nada interesa en este país. Macabro también el plan del personaje superficial que ha llegado a algunos utilizando lo que pareciera copy-paste (como dice el artículo) de un manual de propaganda (añadiría fascista!)… Todos los títeres alrededor del personaje principal son o más superficiales que él o inclusive más incompetentes que él, quizás más prepotentes que él? Al final quizás simplemente son un grupo de malos payasos…a tragicomedy for the ages!!

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